Ser padres debe ser una decisión tomada por ambos miembros de la pareja. Si uno de los dos no desea tenerlos, pueden surgir problemas en la relación que se solucionarán a través del diálogo y de la comprensión.El ser padres es una de las fases de la vida por la que la mayor parte de las personas desea pasar. Sin embargo, no todas están de acuerdo en tener hijos, ya que el ser padre o madre cambia aspectos de la vida que mucha gente no está dispuesta a modificar.
Pero el mayor de los problemas llega cuando uno de los dos miembros de la pareja no está dispuesto a tener hijos. Este conflicto puede comprometer la relación de pareja. Por este motivo, cuando aparece, conviene reflexionar profundamente sobre él.
Ningún miembro de la pareja debe ser obligado a ser padre o madre sin desearlo, ya que esto puede perjudicar al futuro hijo. Asimismo, tampoco se puede obligar a una persona que desea ser padre o madre a no serlo, ya que es una experiencia que no puede ser sustituida por ninguna otra.
Factores conscientes e inconscientes
Entre las razones que hacen que una persona no quiera tener hijos se puede encontrar una doble diferenciación. Por un lado, están los factores conscientes y, por otro, los inconscientes.

Factores conscientes
Entre estos podemos encontrar el miedo al cambio de vida, a las renuncias a las que debe someterse para poder atender al bebé, a la falta de medios económicos y de espacio, al miedo a deteriorar el momento profesional, etc.

Factores inconscientes
Aquí debemos atender al sexo de la persona que no quiere ser padre.

Si es la mujer…
Cuando la que no quiere tener hijos es la mujer, se debe sobre todo al miedo a no poder hacer frente a la constancia que requiere un niño.
Seguramente, esta mujer haya sido en su infancia una niña cuya madre no supo atender bien sus necesidades, y ahora teme que este hecho se repita en la relación con su bebé.

Si es el hombre…
En el caso de que sea el hombre el que se niegue a tener hijos, puede deberse a que esté evitando sentirse excluido en la relación madre-hijo.
Los hombres temen que su pareja, al convertirse en madres, dejen de atenderles, es decir, se asustan el pensar que van a dejar de tener la exclusividad sobre ellas.
Este sentimiento suele aparecer en hombres que en la infancia vivieron situaciones en las que no se sintieron lo suficientemente acogidos.
Si el hombre sufrió momentos en su vida en los que tuvo que hacer frente a la exclusión que la relación de los padres provocaba en la suya, es normal que no quiera volver a pasar por la misma situación.

Una decisión de pareja
A la hora de ser padres debemos tomar la decisión en pareja, teniendo en cuenta todos los factores externos.
No cometas el error de decidir ser madre o padre de forma unilateral, creyendo que, con el tiempo, la otra parte de la pareja acabará encariñándose. Esto no es así en la mayoría de los casos y en muchos de ellos, provoca la ruptura de la pareja y el rechazo al hijo.
Tampoco cometas el error de tener hijos para intentar ocupar posibles carencias en la pareja, pensando que la llegada del niño evitará la ruptura de la relación. En ocasiones, este intento provoca el efecto contrario, y la pareja acaba por romper siendo el niño el más perjudicado.